La APAB lamenta el fallecimiento de Eduardo Cantos

APAB – 22/03/2020

omenaje de la APAB en 2008.
Eduardo Cantos en el homenaje de la APAB en 2008.

La Asociación de Periodistas de Albacete lamenta la muerte de Eduardo Cantos y transmite sus condolencias a la familia. Cantos, que ha fallecido en Albacete a los 88 años, formó parte del primer censo de la Asociación de la Prensa de Albacete en 1968. Años más tarde, en 1979, fue elegido presidente, cargo que ocupó hasta 1988.

Eduardo Cantos era uno de los periodistas más veteranos de la ciudad. Durante 43 años, publicó la columna de opinión Punto de vista en los diarios Pueblo, La Voz de Albacete, El Albacete y La Tribuna de Albacete. El 15 de enero de 2020, él mismo tomaba la decisión de cerrar este espacio porque su tiempo, decía, estaba “cumplido” y su pluma, “cansada”. Fue la última publicación de Cantos y en ella describía cómo había abierto esa “ventana al mundo” y algunos de los momentos vividos en esa larguísima andadura.

Cantos trabajó y colaboró en numerosos medios de comunicación de la provincia de Albacete, de prensa, radio y televisión; y fue trabajador de la Cámara de Comercio.

En 2008, con motivo del 40º aniversario de la APAB, recibió el homenaje de las y los socios junto con el resto de ex presidentes y presidentas.

Descanse en paz.

Muere el periodista Javier García Mateo: del equipo de Jesús Hermida a 40 años de radio

elconfidencial.com – 11/03/2020

Muere el periodista Javier García Mateo: del equipo de Jesús Hermida a 40 años de radio

El mundo de la comunicación se despide de Javier García Mateo, periodista de radio y televisión que ha fallecido este martes en el hospital universitario HM Sanchinarro de Madrid. Tal y como han indicado varios medios, García Mateo había sido diagnosticado en septiembre de una enfermedad grave que, finalmente, no ha superado. Tras iniciar su carrera en el audiovisual, el periodista se dio a conocer al formar parte del equipo de Jesús Hermida en TVE, periodo en el que era conocido como uno de los ‘chicos Hermida’.

n la radio relevó a Luis del Olmo en Onda Cero y llegó a dirigir Radio Intereconomía, amén de los muchos programas radiofónicos que ha ido presentando a lo largo de su carrera: entre ellos, un formato con diez horas de emisión ininterrumpida sábados y domingos, ‘Todo de todo’. Vinculado siempre a los medios, también fue pareja sentimental de la presentadora y colaboradora de televisión Terelu Campos. Muchos profesionales, tanto de la radio como de la televisión, han querido homenajear al periodista y despedirse de él en las redes sociales.

«Acaba de morir el gran periodista Javier García Mateo. Empezó con Hermida, dirigió emisoras y le enamoró la radio. Magnífica persona y gran periodista con una voz inimitable. La profesión está de luto hoy. DEP», escribe el periodista de ‘Espejo Público’ Albert Castillón en Twitter. También han querido despedirse algunos de sus exalumnos o profesionales que aprendieron de él, como Toni Marín, que recuerda cómo, con solo 19 años, García Mateo le enseñó «cómo poner en marcha la móvil de Antena 3 de Radio» y le explicó «todos los secretos del helicóptero de ‘El primero de la mañana'».

El Gobierno recurre la indemnización a la familia Couso decretada por la Audiencia Nacional

elpais.com – J. J. Gálvez – 3/03/2020

El Gobierno recurre la indemnización a la familia Couso decretada por la Audiencia Nacional

El Gobierno de Pedro Sánchez ha decidido recurrir ante el Tribunal Supremo la indemnización impuesta por la Audiencia Nacional al Estado por abandonar a la familia del cámara de Telecinco José Couso, asesinado por militares estadounidenses en Irak en 2003, en su batalla legal en Estados Unidos. Según confirman fuentes jurídicas, la Abogacía del Estado ya ha comunicado que presentará alegaciones a la sentencia de la Sala de lo Contencioso-administrativo de la Audiencia, que concluyó que se debía pagar cerca de 182.000 a la esposa y descendientes del cámara de televisión por no haberles prestado ayuda diplomática. Según subrayó aquel fallo, del pasado 11 de diciembre, España “se limitó a recibir y aceptar las explicaciones ofrecidas por Estados Unidos”.

Esta decisión supone un nuevo revés a la familia del periodista asesinado en 2003 durante la guerra de Irak, cuando un carro de combate de Estados Unidos disparó un proyectil de 120 milímetros contra el hotel Palestina. Según la sentencia de la Audiencia Nacional, el Estado debe “reparar el daño causado”, ya que “no consta la realización de gestión alguna tendente, no ya al reconocimiento de la ilicitud del ataque, sino a la reparación de sus consecuencias patrimoniales de un modo razonable”. “Y ello, pese a las muy numerosas peticiones que al respecto se formularon por diversos grupos parlamentarios según consta en el expediente administrativo”, incidieron los magistrados de lo Contencioso-administrativo.

Según fuentes de Exteriores, se ha decidido recurrir por las implicaciones que puede tener la sentencia sobre la política exterior española. Pese a ser consciente del alcance político que tiene contestar una decisión favorable a la familia Couso, el ministerio lo ha hecho para evitar que siente un precedente, informa Lucía Abellán. Una sentencia que obliga al Estado a prestar asistencia diplomática a cualquier ciudadano, sea en el ejercicio de una labor pública o privada, condiciona mucho la labor exterior del país y puede incluso afectar a las relaciones bilaterales con otros Estados, según este razonamiento. “Abre de una manera tan extensiva el derecho de protección consular que es inasumible para el Estado”, ha dicho este martes la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, que ha asegurado que se reunió con la familia hace unos días para avanzarles el recurso.

La Abogacía del Estado, que depende jerárquicamente del Ejecutivo, ya se opuso en la Audiencia Nacional a la indemnización. Los servicios jurídicos del Gobierno alegaron que en el caso de la muerte de Couso “no concurre la relación de causalidad necesaria entre el daño sufrido y la actuación del Estado español”. “La razón estribaría en que el ejercicio de la protección diplomática no constituye, según el derecho internacional, un deber del Estado sino que este goza de una amplia discrecionalidad para ejercitarla o no”, argumentó el Ejecutivo. En aquella fase del proceso, el Estado llegó a pedir, incluso, reducir a 21.315,56 euros la cuantía a abonar a los familiares si ganaban la causa.

Pero los magistrados rechazaron esa tesis e insistieron en que el asesinato de Couso se produjo en unas circunstancias que “constituyen un ilícito internacional”. “Y la Administración española estaba obligada a desenvolver la actividad necesaria para promover ante el Estado infractor la reparación del daño causado de modo ilícito, lo que no hizo ni en los momentos subsiguientes al fallecimiento ni hasta la fecha”, subrayaron los jueces en su resolución. España sí lo hizo, en cambio, en otros casos anteriores: el Ejecutivo de Felipe González reclamó a Washington que indemnizara a la familia de Juantxu Rodríguez, un fotógrafo abatido en 1989 por marines en Panamá cuando cubría para EL PAÍS la invasión de aquel país por tropas norteamericanas.

Por ello, la sentencia de la Audiencia Nacional del pasado diciembre criticó que España aceptase que EE UU se limitase a afirmar que el “ataque al hotel Palestina se encontraba justificado y que el fallecimiento de Couso fue un lamentable accidente”. Pese a que la instrucción de la Audiencia Nacional ya descartó que “los periodistas ubicados en el hotel pudieran ser confundidos con ojeadores, tiradores o grupos de tiradores del enemigo” —“el carro de combate contaba con elementos de visión con los cuales se podía apreciar con total claridad a las personas que se encontraban en ventanas y balcones del hotel y los objetos que portaban”—. Además, el ejército norteamericano sabía que en ese edificio pernoctaban los reporteros.

“Confiemos en que el Gobierno, a través de la Abogacía del Estado, tenga la decencia de no formalizar el recurso anunciado. Está a tiempo rectificar”, ha denunciado el colectivo de abogados Red Jurídica, que representa a la familia en su batalla legal, tras conocer la decisión del Ejecutivo de Sánchez (PSOE). “¿Gobierno del ‘cambio’? ¡Ja! Igual de genuflexos ante EE UU que el PP”, ha escrito también en Twitter uno de los hermanos del cámara de televisión asesinado.

Los Couso lograron esta victoria en la jurisdicción contencioso-administrativa después de que el Gobierno de Mariano Rajoy (PP) cerrara la puerta a la vía penal al recortar la justicia universal. Una reforma de los conservadores, avalada después por el Tribunal Constitucional, que obligó a la Audiencia Nacional a archivar la causa aunque veía la posible existencia de un delito. Este proceso se encuentra ahora a la espera de que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) se pronuncie sobre el recurso que ha presentado la familia del reportero.

Muere David Gistau, la contundencia del periodismo

elmundo.es – 10/02/2020

Muere David Gistau, la contundencia del periodismo
El escritor y periodista David Gistau. BERNARDO DÍAZ

David Gistau, columnista de EL MUNDO, sabía que cada frase debía alojar un golpe seco, cada párrafo una mascarada, cada idea una fogata donde calentar las manos. Y cada recuerdo una nostalgia haciendo sitio a otros. El periodista y escritor, uno de los referentes del periodismo de los últimos 15 años, ha fallecido en Madrid después de dos meses peleando duro contra la muerte.

Desde sus inicios como guionista, Gistau destacó por lo impar de su talento y por una trabajada agilidad para combinar lo mordaz de la observación con la inteligencia de quien mira alrededor y donde se avista un dolor se intuye a la vez una promesa.

Sus primeros pasos en el oficio los resolvió en una publicación de viajes hasta que en el diario La Razón, fundado por Luis María Anson, tomó el testigo de la columna de contraportada, donde volcó piezas como bengalas y, a días, como antorchas que alumbraban un camino solo suyo, una senda diferente para descifrar lo que sucedía. Allí desarrolló un columnismo de situación y circunstancias en la tradición que ensancharon González-Ruano, Julio Camba, Josep Pla, Manuel Alcántara y, ya más cerca, Francisco Umbral. David Gistau hizo con ellos (y algún otro) su propia máquina de escribir, su Underwood de hierro colado. Y sumó al idioma que él quería una dosis de hedonismo, dos dedos de distancia y un vuelco de elegante escepticismo. El mejor antídoto para espantar ingenuidades. El síntoma de lucidez de quienes saben que la ventana más potable es la que nunca permite que uno se acostumbre al mundo.

La política, el cine, la Historia, la literatura de Norman Mailer, el boxeo como pasión, la estética y la fe de vida que desprenden las motos Harley, la mitología de las sagas mafiosas y una preferencia por los destellos de la Francia de la Revolución Francesa son parte de los «complementos de armario» (expresión tan Gistau) de su escritura. Y con esos materiales lanzaba al aire su cetrería de palabras cazando noticia, cazando verdades, cazando aquello que no se ve de lo que se está viendo.

Reunió una selección de sus primeras columnas en varios volúmenes: La España de ZP y ¿Qué nos estás haciendo, ZP? (2007). En la novela se estrenó con A que no hay huevos (2004), le siguió Ruido de fondo (2008), y por último, Golpes bajos. El año pasado demostró que en el relato también quería estar. Publicó un intenso y vibrante conjunto de cuentos y otros artefactos literarios de alto voltaje: Gente que se fue, uno de cuyos cuentos le rondaba cerca como para armar con más demora una novela.

David Gistau deja un largo despliegue de columnas libres, a su manera, que van marcando círculos concéntricos alrededor de una anécdota, de un hecho, de una extrañeza, de un desacuerdo. Ni a la izquierda (nunca), ni del todo a la derecha previsible. El suyo fue un galope cimarrón que prefería no tener demasiados compañeros de viaje. Era alguien fascinado por los náufragos para estudiar después su viaje.

También desplegó reportajes (fue corresponsal de guerra en Afganistán, una historia más rocambolesca que heroica). Armó entrevistas y textos en prensa que conforman uno de los mejores pulsos del periodismo de hoy. Un legado que hace de EL MUNDO su mejor antología. Y de él, uno de nuestros mejores nombres.

Era un moderno con alergia a la modernidad de espumillón. Un ensanche del buen burgués que sabe desprenderse de su lamparón burgués y echar unas risas al aire y llevar luto por dentro cuando cierran Balmoral, el mítico local de la calle Serrano de Madrid, donde encontró a un ángel custodio con chaquetilla de barman de los de antes, cuando el negroni se hacía sin consultar YouTube.

A ese costumbrismo también dedicó algunos de los mejores textos que dispersó en este periódico. Porque vivir significa exactamente eso: trabar lo mundano con lo doméstico, lo íntimo con lo de afuera, pues el talento siempre acaba por salvar su propio invento.

Tal y como quiso, cumplió algunos años más que su padre. Alcanzó un estilo que salía de decantarse a sí mismo, de extraer la última gota de la toalla sudada. No era de los que exaltan el yo con un acorde de orquesta, sino de los que se lanzan desde el alero del artículo al arcén sin anunciar a nadie que saltará cuando lleguen las mejores corrientes de aire.

Del romanticismo de los comienzos se dejó como amuleto la barba de Hemingway, que ya le clareaba. En su condición de jefe de tribu levantó una familia de seis con Romina y los cuatro niños. También con las tres hermanas. Con su madre francesa. Era con ellos timón y quilla. Rumbo y equilibrio.

A veces lo veías bordeando la tentación de dejarse llevar y esfumarse para escribir una novela bajo un cocotero. Pero David Gistau necesitaba la calle, la dulce mala vida restituida con los de siempre, los titulares, los sumarios, la yesca política a la altura de las rodillas. Los gimnasios. Eran los ingredientes de la columna.De la vida. De la memoria. De la pasión. De la llama de ser uno de los mejores.

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