Las televisiones autonómicas cada vez más infrafinanciadas

Las televisiones autonómicas cada vez más infrafinanciadas

elplural.com   Lunes, 4 de febrero de 2019

Las televisiones autonómicas cada vez más infrafinanciadas

Las televisiones autonómicas públicas afrontan su futuro con una financiación bastante por debajo de la media de otros países de Europa, cuya distancia cada vez es más amplia. Así, la comparación de las radiotelevisiones públicas europeas –en coste por habitante, hogar, PIB y poder adquisitivo de los ciudadanos- muestra que los modelos regionales de proximidad similares al nuestro, como Alemania y Bélgica, no solo duplican sino que triplican, respectivamente, a los presupuestos de los medios de la Federación de Organismos de Radio Television Autonómicas (FORTA) que, a pesar de ello, abordan desfíos como el de la digitalización con una continua apuesta por la innovación y tratando de mantener, a su vez, niveles de productividad y calidad en su servicio.

Es una de las principales conclusiones de la segunda edición del Estudio “Panorama actual y tendencias de la radiotelevisión pública en Europa”,elaborado por la Universidad de Santiago de Compostela, en colaboración con las Universidades de Valencia, Málaga, Castilla-La Mancha, Barcelona, Madrid, Vigo, Carlos III de Madrid y A Coruña. Se trata de la actualización y continuación de este informe realizado para FORTA con el objetivo de analizar la evolución del impacto de los servicios audiovisuales públicos en un entorno social y económico, así como los desafíos a los que se enfrentan.

Un tercio menos de financiación que la media de Europa

Según el estudio, respecto al conjunto de los medios audiovisuales públicos de nuestro país, estatales y autonómicos, se ha bajado de un coste de 60 euros por habitante, muy cerca de la media europea en el año 2010, a menos de 44 euros en el año 2016, un tercio menos que la media europea, y muy lejos de los países que lideran el ranking como Dinamarca con 160 euros por habitante o Reino Unido con 113 euros por habitante.

La media de ingresos del servicio público de radiotelevisión en la UE es de 152 euros por hogar (2016), mientras que España e Italia tienen cifras de financiación del servicio público muy por debajo de la media y en ambos casos en torno a 110 euros por hogar, muy lejos, en el caso de España, de los casi 160 que dedicaba en 2010.

Además, los medios audiovisuales públicos de nuestro país experimentaron uno de los mayores recortes presupuestarios de la UE en el periodo 2010-2016 (-27%), sólo superado por los ajustes de Portugal (-30%) y Grecia (-50%). En el polo opuesto se encuentran países como Lituania (+90%), Hungría (+69%) o Malta (+43%), donde se han producido importantes incrementos.

La recuperación económica registrada en España en los últimos años no se ha trasladado a los presupuestos de las radiotelevisiones públicas autonómicas. El coste por habitante de la radiotelevisión autonómica en España es 27,6 euros por habitante frente a una media europea de 65 euros, más del doble.

A cierre de 2016 el presupuesto medio del conjunto de las radiotelevisiones de FORTA suponía un 1,12‰ del PIB, es decir, 1,12 € dedicados a dar soporte al servicio de radiotelevisión pública por cada 1.000 € de PIB. Esa cifra dista mucho de la media de la UE que en ese año estaba en 2,25 € por cada 1.000 € del PIB. Exactamente el doble, una nueva evidencia de la debilidad de la financiación autonómica en España si se compara con la media europea.

Periodismo de proximidad contra las noticias falsas

El informe también pone de relieve la necesidad de recuperar el periodismo de proximidad, de investigación, de explicación y servicio público, para contrarrestar la dinámica de la actualidad ligth marcada por la inmediatez de los nuevos medios y redes sociales.

En la misma línea, cobran importancia la verificación y alfabetización contra la desinformación, las noticias falsas y las campañas xenófobas que transgreden los principios de los derechos humanos, así como el respeto a la diversidad cultural, lingüística y social. Las principales corporaciones audiovisuales públicas han aplicado herramientas y programas de verificación de fake news así como acciones concretas de alfabetización dirigidas especialmente a los públicos jóvenes para reforzarles el espíritu crítico y transmitirles el valor de la información de confianza y creíble.

En este sentido, desde FORTA se están poniendo en marcha diferentes iniciativas para combatir la proliferación de noticias falsas como el reciente lanzamiento de un decálogo común denominado “Si dudas, no compartas” en el que se ponen de relieve los diferentes aspectos a tener en cuenta para detectar posibles bulos.

FOTOMONTAJE: LUIS PAREJO | FOTOGRAFÍAS: GETTY IMAGES

El viaje de la prensa en busca de un nuevo modelo de negocio

Elmundo.es – EDUARDO FERNÁNDEZ – Madrid- 1 nov. 2018

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Los medios se replantean su negocio más allá de la publicidad: se extienden alternativas para cobrar por las noticias -y sostener el periodismo-, como ya ha ocurrido en EEUU.

Hay una noticia fundamental a la que la prensa dedica equipos y recursos. En un concienzudo trabajo de investigación del que poco o nada se publica, los medios se interesan por su propio futuro, que empieza por la supervivencia. El sector se mueve, como apuntaba recientemente A. G. Sulzberger: “La publicidad nunca será suficiente para pagar el periodismo de calidad”. El editor, con 38 años de edad y menos de 12 meses al frente de The New York Times, encarna la quinta generación de una familia que controla ese diario desde finales del siglo XIX y, tras un largo viaje, ha llegado a la misma conclusión que sus antepasados: el periodismo tiene un precio.

Para costearlo, esa cabecera confía en un sistema de suscripciones digitales que en verano ya llegaba a 2,9 millones. Las diferencias con el pasado, no obstante, existen: del niño con gorra que grita ¡extra, extra! a la pantalla conectada: “Llegará un día en el que [The New York Times] sea una organización de noticias solamente digital”, pronosticaba Sulzberger en el foro New Establishment Summit.

En un entorno cambiante, los medios se replantean el modelo de negocio y diversifican sus fuentes de ingresos más allá de la publicidad; así lo hacen The Washington Post, The Economist, Wired, Vanity Fair, Le Monde, The Telegraph, Le Figaro, Financial Times, La Stampa, Corriere della Sera, Bild, Los Angeles Times, The Boston Globe, The Wall Street Journal o De Correspondent, que sin recurrir a anuncios y en un mercado tan localizado como el holandés ha superado los 60.000 suscriptores en sólo cinco años.

El llamado muro de pago, que impide el acceso a quienes no se hayan suscrito a la publicación online de turno (por ejemplo Financial Times), ha inspirado construcciones menos duras, más porosas. Estas adoptan la medida del metered paywall (como el de The New York Times), que establece un tope de noticias gratuitas y cobra desde que se ha cumplido ese cupo. Además, ha surgido un modelo freemium que permite la consulta gratuita de algunos de los contenidos pero no de otros (La Stampa se encuentra en este grupo). Otros prefieren tejer una malla de socios o miembros, como The Guardian, que ya ha recopilado aportaciones económicas de más de 800.000 usuarios y ha pasado a ingresar más de los lectores que de los anunciantes.

¿Qué justifica esta tendencia? Para quien aún no lo sepa, de los ingresos por publicidad online, los principales buscadores y redes se llevan la mayor tajada; Google más que nadie. Como plasmaba semanas atrás The Lenfest Institute for Journalism, en 2012 el gran buscador empezó a ingresar más dinero que todos los medios impresos de EEUU juntos. “Los editores sólo se llevan una pequeña parte [de la publicidad] y carecen de poder de negociación frente a los gigantes tecnológicos”, resumía ese análisis sobre internet.

Por eso, a día de hoy el 78% de los periódicos estadounidenses cobra por el acceso online: un 80% de estos combina un metered paywall y publicidad online, mientras que un reducido 4% se decanta por la opción del paywall. Algunos muros metered o porosos que han demostrado su funcionamiento, como el de The New York Times, han decidido fortalecerse: la denominada Dama Gris ha pasado de permitir la consulta de 10 artículos mensuales a dejar abiertos sólo cinco. En Europa, la modalidad freemium ha encontrado un terreno propicio.

Quienes han fiado su suerte a la de Google y compañía, con una renuncia tajante al modelo de pago, no han prosperado como se preveía. El informe Digital News Project elaborado por Reuters para 2018 recogía en ese sentido el ejemplo de BuzzFeed o el de Mashable, que ahora hace un año cerró su venta por debajo de las expectativas. Por su penetración y capacidad, buscadores y redes sociales acaparan los ingresos publicitarios de los anunciantes, que cuando destinan su dinero a los editores pagan un precio mucho menor. Según indica Adweek, le dan a Facebook un 800% más que a un medio online. Ahora bien, los contenidos de ese tipo de plataformas dependen de los de terceros. Sólo hay que teclear google.com y empezar a buscar.

Los editores que pretenden cobrar por sus contenidos se afanan en mejorar su oferta, con productos que van desde las newsletters hasta los podcasts, pero por lo general se focalizan en un mismo objetivo, su prioridad histórica: la del periodismo. Si el lector no paga, quizás al menos se registre. En esta época los datos se han demostrado oro puro. De hecho, Google y Facebook han podido desplegar verdaderos imperios gracias a su conocimiento del usuario. La consultora eMarketer estima que este año ambas compañías amasarán un 56,8% de las inversiones publicitarias digitales en EEUU. En 2017, GroupM cifraba el gasto inyectado en ambas en un 84% del dato global, excluido el mercado chino. Así las cosas, surgen voces que claman contra lo que vienen a tachar de duopolio, un banquete pantagruélico para dos comensales en el que todos los medios deben conformarse con las migajas. Y Amazon llama a la puerta del festín, con hambre atrasada y la previsión de ingresar más en publicidad que Twitter y que Snapchat.

FOTOMONTAJE: LUIS PAREJO | FOTOGRAFÍAS: GETTY IMAGES
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A día de hoy el 78% de los periódicos estadounidenses cobra por el acceso online

Un 62% de los responsables de medios preguntados en el Digital News Project expone que la publicidad va a perder importancia como fuente de financiación y, en esa misma línea, uno de cada 10 de esos directivos admite preparar un proyecto de negocio sin anuncios o con muy pocos. Asimismo, el 44% de los encuestados se manifiesta más preocupado que un año antes por las nuevas plataformas. La misma proporción, un 44%, considera las suscripciones una fuente de ingresos digitales muy importante. Ante ese relato, parecería claro el camino a seguir, pero otra encuesta del equipo de Reuters, ésta de 2017, exponía que el 79% de los lectores veía poco probable pagar por la información online.

Los editores recelan de Google, Twitter, Snapchat y Facebook, en orden creciente de sospechas. Esta última compañía, señalada por fugas de datos como la del caso de Cambridge Analytica, ha perdido algunos apoyos entre los medios: en primer lugar, a raíz del ingente número de fake news al que ha dado cobijo; últimamente, por priorizar en el newsfeed de cada usuario el contenido que haya generado interacciones entre sus contactos, en detrimento de informaciones de los medios, que han perdido presencia en esa red social para más de 2.200 millones de personas.

Huelga decir que a Facebook le interesa más surtir de publicidad su plataforma que la de terceros, a los que prefiere cobrar como un cliente, se trate de un diario online o de cualquier otra empresa. Paralelamente, los editores han tenido oportunidad de comprobar que el tráfico que reciben procede en mayor medida de Google que de Facebook (un 42% frente a un 15% en España, Alemania y Reino Unido, según cifras de la consultora Sistrix de finales de 2016).

A diferencia de Facebook, Google ha recabado respaldos en el sector de la prensa, gracias a la financiación de distintos proyectos periodísticos. Por poner un ejemplo concreto -y rocambolesco-: el mencionado Digital News Report, en el que precisamente se avisa del auge del modelo de suscripciones, está financiado por la compañía de Mountain View.

Indirectamente, Google ha dado alas al modelo de suscripciones. Al desechar hace un año su política de First Click Free, los diarios no tienen por qué ofrecer artículos gratis en ese buscador. Con el vuelco, la información de pago ha ganado visibilidad. Los editores han tomado nota. El cobro no queda condenado al ostracismo.

Al fin y al cabo, las simpatías de los medios responden más a cifras que a emociones: los analistas de Chartbeat subrayaban este mes que, desde enero de 2017, el tráfico móvil que llega de Facebook a los medios ha descendido en torno a un 40%, mientras se duplicaba el procedente de Google. En España, este buscador acapara el abrumador 96,94% de las búsquedas, según la herramienta StatCounter.

Hay que revisar una vez más aquello de Spain is different. El Mapa de los cibermedios, trazado por los profesores Ramón Salaverría, María del Pilar Martínez-Costa y James Breiner, refleja que en 2018 ya hay más de 3.000 medios digitales activos en España, donde 2.498 (81,5%) recurren a los anuncios. Sin embargo, “la financiación de los medios digitales en este país ya no sólo depende de la publicidad“, una vía de negocio que empieza a combinarse con otras como el patrocinio público (574 medios y un 18,7%) y el modelo de suscripciones (363 y un 11,8%). Para los menos memoriosos, “hace apenas una década imperaba la idea de que nadie pagaría por noticias digitales, especialmente en España”, apunta el estudio. Cabeceras regionales como las del grupo Vocento ya se han atrevido a cobrar.

El ciudadano lee y se informa, para tranquilidad de los periodistas. La encuesta Navegantes en la Red de AIMC destaca la consulta de noticias como la actividad más común entre los internautas españoles, con un 84,6% de penetración. Cada vez hay más smartphones y confianza en el pago online; también rechazo a los anuncios: un 74,6% de los encuestados deja de visitar una web si ésta presenta excesiva publicidad y a un 69,9% le molesta especialmente en internet, más que en otros medios. Por eso, se ha popularizado el uso de bloqueadores de publicidad o ad-blockers, otra invitación a los diarios online a que pongan distancia con un modelo basado únicamente en publicidad.

Hay en quién fijarse. Sólo hay que observar el ámbito audiovisual, con Netflix, o el de la música, con Spotify. De acuerdo a las predicciones de Deloitte, en 2018 habrá en los países desarrollados 20 millones de suscripciones de adultos a plataformas de noticias. Los millennials no se quedan atrás: móvil en ristre, aguardan en la estación a la que se dirige este tren, con A. G. Sulzberger en el vagón de The New York Times. En Europa y en España, tal y como ha recogido esta semana el Pew Research Center, los jóvenes se informan por internet y no a través de la televisión, como los mayores. Además, el nuevo lector confía en las redes pero también en las páginas de los medios tradicionales.

Menos de un año después de la elección como presidente de Donald Trump, publicaciones norteamericanas como The New Yorker y The Atlantic habían doblado sus bases de abonados jóvenes. Quizás en España no haga falta llegar a esos extremos.

La nueva directiva de derechos de autor obligará a estas empresas a pagar por los contenidos que difunden - Reuters

Los periodistas europeos se unen contra Google y Facebook

Fuente: ABC Sociedad – 30/08/2018

La nueva directiva de derechos de autor obligará a estas empresas a pagar por los contenidos que difunden - Reuters
La nueva directiva de derechos de autor obligará a estas empresas a pagar por los contenidos que difunden - Reuters

El Parlamento Europeo decide el próximo mes de septiembre si las tecnológicas deberán pargar por los contenidos que difunden.

Más de un centenar de periodistas europeos apoyan la campaña que la agencia de noticias «Agence France-Presse» (AFP) ha impulsado para que, el próximo 12 de septiembre, el Parlamento Europeo apruebe que empresas como Google, Facebook o Youtube paguen por los contenidos que distribuyen.

La medida está incluida en una nueva versión de la directiva de derechos de autor que, de ser aceptada, supondría la actualización de la aprobada en mayo de 2001. La propuesta, que ya fue rechazada por el Parlamento el pasado mes de julio, volverá a someterse a votación.

La nueva versión resulta crucial para los medios de comunicación ya que de ser aprobada, en su Artículo 11 obligaría a los gigantes tecnológicos a pagar por los contenidos que después distribuyen en sus plataformas. Estas empresas, en la actualidad, adquieren el material informativo de manera gratuita, un material del que se lucran sin tener que pagar a las fuentes de la que obtienen los contenidos informativos.

Para promover la aprobación de la propuesta, la AFP lidera un movimiento al que ya se han unido más de una veintena de medios de comunicación y más de un centenar de prestigiosos periodistas de 27 países de la Unión Europea.

El manifiesto completo

Llamamos a los eurodiputados a rechazar cualquier intento de suprimir el Artículo 11 de la Directiva sobre Derechos de Autor propuesta por la Comisión Europea.

El Artículo 11 es un salvavidas para la prensa independiente en Europa. Daría a los editores la propiedad de su trabajo en línea, en un momento en que las plataformas en línea explotan su trabajo gratuitamente, monetizándolo para generar ingresos publicitarios en Silicon Valley.

Sin el derecho que el Artículo 11 consagraría, los periodistas europeos continuarían en último término trabajando gratis para los gigantes tecnológicos: sin visibilidad, sin reconocimiento y sin dinero.

En la era de las noticias falsas y de los ataques a los valores democráticos y las instituciones, Europa no puede permitirse empobrecer a sus redacciones ni amordazar a su prensa libre.

Legisladores de la UE: ¡sigan adelante con su reforma de los derechos de autor y mantengan el Artículo 11

En España, profesionales de la Agencia EFE, El País, El Mundo y esta casa, ABC, se han sumado a la iniciativa. Asimismo, Sammy Ketz, responsable de la oficina de Bagdad de AFP, ha escrito una tribuna en la que reivindica la importancia de la aprobación del proyecto para los periodistas europeos.

«Debemos dejar de creer la mentira difundida por Google y Facebook de que esta directiva amenaza la gratuidad de Internet», explica Ketz en el texto. El periodista disecciona la situación, explicando que, ya que actualmente los gigantes tecnológicos obtienen gratuitamente contenidos producidos por los medios, estos «acumulan ingresos» a su costa.

A costa de los periodistas

Sammy Ketz aporta unos datos esclarecedores en su tribuna. «Facebook registró un beneficio en 2017 de 16.000 millones de dólares. Google atesoró otros 12.700 millones de dólares. Solo hace falta que, simplemente, paguen su parte», escribe el periodista.

De esta manera, los medios de comunicación recibirían una retribución por el trabajo que realizan y ahora dan gratis y, tal como dice Ketz, las grandes plataformas online «participarán en el pluralismo y en la libertad de prensa a las que se declaran tan apegados». El manifiesto emitido por la AFP resume la situación en tan solo una frase: «Sin el derecho que el Artículo 11 consagraría, los periodistas europeos continuarían trabajando gratis para los gigantes tecnológicos: sin visibilidad, sin reconocimiento y sin dinero».