La FAPE reclama una sentencia justa e imparcial en el caso del periodista peruano Hugo Bustíos

La FAPE reclama una sentencia justa e imparcial en el caso del periodista peruano Hugo Bustíos

FAPE –  Madrid, 20 de febrero de 2019

La FAPE reclama una sentencia justa e imparcial en el caso del periodista peruano Hugo Bustíos

La Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) reclama una sentencia justa e imparcial al Tribunal Supremo Peruano en el caso del asesinato del periodista Hugo Bustíos Saavedra. Bustíos Saavedra fue asesinado por militares el 24 de noviembre de 1988, mientras desarrollaba su labor informativa en el marco del conflicto armado que asoló a Perú en las décadas de los 80 y 90 del siglo pasado y que tuvo su epicentro en Ayacucho.

La FAPE se solidariza con la familia del periodista asesinado y respalda los esfuerzos de la Asociación Nacional de Periodistas del Perú para que este crimen no quede impune.

La Corte Suprema peruana decidirá en los próximos días sobre el recurso presentado por la familia de Bustíos contra la sentencia de la Sala Penal Nacional que absolvió, el 4 de octubre de 2018, al exministro del Interior, general Daniel Arresti, al que varios testigos directos implicaron en el crimen.

Desde la FAPE, como organización europea integrada en la Federación Internacional de Periodistas (FIP), seguimos el caso atentamente y esperamos que la Corte Suprema peruana tenga en cuenta en  su valoración del caso todas las pruebas y evidencias que se han presentado.

La impunidad que rodea a los asesinatos de periodistas en varios países del mundo supone una de las más graves vulneraciones de los derechos de información y de libertad de prensa, pilares fundamentales de toda democracia que se precie.

Jamal Khashoggi fue asesinado presumiblemente por la monarquía absolutista de su país. (EFE)

RSF pide la liberación de 28 periodistas saudíes tras la muerte de Khashoggi

14ymedio.com – París | Octubre 30, 2018

Jamal Khashoggi fue asesinado presumiblemente por la monarquía absolutista de su país. (EFE)
Jamal Khashoggi fue asesinado presumiblemente por la monarquía absolutista de su país. (EFE)

Entre los veintiocho detenidos, RSF recuerda los casos de Raif Badawi, condenado a diez años de prisión en 2012 y a mil latigazos por «insultar al Islam»

(EFE).- Reporteros Sin Fronteras (RSF) denunció este martes el «encarcelamiento arbitrario» de veintiocho periodistas en Arabia Saudí, para los que pidió la «liberación inmediata y sin condiciones«, e inició una campaña de recogida de firmas para que se ponga fin a las «prácticas salvajes» del régimen de Riad.

En una misiva dirigida al príncipe heredero saudí Mohamed Bin Salmán publicada en la página web de la organización defensora de la libertad de prensa, se acusa a este de haber «multiplicado por dos el encarcelamiento» de periodistas y blogueros «a favor de las purgas«, desde que fue designado en 2017.

«¡Al menos 28 periodistas y blogueros se encuentran actualmente detrás de sus barrotes! Debe arrojar luz sobre el asesinato de [Jamal] Khashoggi y poner fin a estas prácticas de otra época«, subraya la petición, que aspira a alcanzar las 30.000 firmas.

RSF denuncia las detenciones arbitrarias, latigazos, torturas, secuestros y asesinatos, en cuya cúspide se sitúa ahora la muerte en el consulado saudí en Estambul de Jamal Khashoggi, el 2 de octubre.

Riad asegura que lleva a cabo una investigación «completa y transparente«, tras reconocer que el asesinato de este periodista disidente, exiliado y crítico fue premeditado.

El próximo 1 de noviembre, la Torre Eiffel apagará sus luces durante un minuto a petición de la organización, con sede en Francia, para protestar contra la impunidad de los delitos contra periodistas

La muerte del informador «muestra que el régimen no duda ante ningún método para callar a los periodistas que osan ejercer su derecho a la libertad de información y opinión en el país«, añade.

Entre los veintiocho detenidos, RSF recuerda los casos de Raif Badawi, condenado a diez años de prisión en 2012 y a mil latigazos por «insultar al islam»; el intelectual religioso y bloguero Salman al Awdah, sentenciado a muerte en septiembre de 2018, o la activista feminista Eman al Nafjan, en prisión desde mayo pasado.

Además, el próximo 1 de noviembre, la Torre Eiffel apagará sus luces durante un minuto a petición de la organización, con sede en Francia, para protestar contra la impunidad de los delitos contra periodistas.

Una antigua colega de Khashoggi, Fabiola Badawi, participará en el acto, en el que colabora el Ayuntamiento de París, y también estarán presentes Andrew Caruana, hijo de la periodista maltesa asesinada en octubre de 2017 Daphne Caruana Galizia, y el secretario general de RSF, Christophe Deloire.

Funeral por la periodista búlgara Viktoria Marinova, asesinada el pasado sábado en Ruse. (AP Photo/Vadim Ghirda)

Alerta en Europa ante los casos de violencia y acoso contra la prensa

El País – Bernardo de Miguel – 14 OCT 2018

Funeral por la periodista búlgara Viktoria Marinova, asesinada el pasado sábado en Ruse. (AP Photo/Vadim Ghirda)
Funeral por la periodista búlgara Viktoria Marinova, asesinada el pasado sábado en Ruse. (AP Photo/Vadim Ghirda)

El asesinato de varios periodistas, intimidaciones y presiones a profesionales y medios, activan la alarma en Bruselas.

La libertad de información y expresión se enfrentan a una creciente amenaza en Europa. El asesinato de varios periodistas, así como intimidaciones y presiones a profesionales y medios, han activado la alerta en Bruselas, que intenta poner coto a esta evolución, con más lentitud que eficacia. La comisión de Libertades del Parlamento Europeo votará este lunes un informe sobre un polémico proyecto de directiva para blindar las fuentes de información de grandes casos de corrupción. “Los periodistas de investigación necesitan protección”, señala Maite Pagazaurtundúa, eurodiputada de UPyD y ponente del texto.

Mientras el Europarlamento vota el informe sobre la nueva directiva, en Malta, familiares y amigos rendirán homenaje a Daphne Caruana Galizia, una periodista de investigación especializada en casos de corrupción que concernían, sobre todo, al partido socialista en el poder. El 16 de octubre de 2017, una bomba en su coche puso un brutal punto y aparte a sus incómodos reportajes.

Europa, a pesar de todo, todavía es uno de los lugares más seguros del mundo donde informar. Pero, según el último informe de Reporteros Sin Fronteras (RSF), también es la zona del planeta donde más se ha deteriorado la situación en 2018. En la clasificación de la organización sobre libertad de prensa en 180 países, 11 de los 28 socios de la UE han perdido puestos. Y algunos se han desplomado, como Eslovaquia (10 peldaños, hasta el puesto 27), República Checa (11 plazas, hasta el 34) o Malta (18, hasta el 65). El farolillo rojo europeo es Bulgaria, en el puesto 111.

El asesinato de Daphne Caruana Galizia fue el primer aldabonazo que alertó sobre la escalada de amenazas y hostilidades que pretenden cercenar la libertad de prensa en la UE. Poco después, en febrero de 2018, la sangre corría en Eslovaquia. El periodista Jan Kuciak y su novia, Martina Kusnirova, eran tiroteados en su propia casa. Y la semana pasada, aparecía violada y degollada en Bulgaria la presentadora de televisión Viktoria Marinova.

La libertad de información y expresión se enfrentan a una creciente amenaza en Europa. El asesinato de varios periodistas, así como intimidaciones y presiones a profesionales y medios, han activado la alerta en Bruselas, que intenta poner coto a esta evolución, con más lentitud que eficacia. La comisión de Libertades del Parlamento Europeo votará este lunes un informe sobre un polémico proyecto de directiva para blindar las fuentes de información de grandes casos de corrupción. “Los periodistas de investigación necesitan protección”, señala Maite Pagazaurtundúa, eurodiputada de UPyD y ponente del texto.

Mientras el Europarlamento vota el informe sobre la nueva directiva, en Malta, familiares y amigos rendirán homenaje a Daphne Caruana Galizia, una periodista de investigación especializada en casos de corrupción que concernían, sobre todo, al partido socialista en el poder. El 16 de octubre de 2017, una bomba en su coche puso un brutal punto y aparte a sus incómodos reportajes.

Europa, a pesar de todo, todavía es uno de los lugares más seguros del mundo donde informar. Pero, según el último informe de Reporteros Sin Fronteras (RSF), también es la zona del planeta donde más se ha deteriorado la situación en 2018. En la clasificación de la organización sobre libertad de prensa en 180 países, 11 de los 28 socios de la UE han perdido puestos. Y algunos se han desplomado, como Eslovaquia (10 peldaños, hasta el puesto 27), República Checa (11 plazas, hasta el 34) o Malta (18, hasta el 65). El farolillo rojo europeo es Bulgaria, en el puesto 111.

El asesinato de Daphne Caruana Galizia fue el primer aldabonazo que alertó sobre la escalada de amenazas y hostilidades que pretenden cercenar la libertad de prensa en la UE. Poco después, en febrero de 2018, la sangre corría en Eslovaquia. El periodista Jan Kuciak y su novia, Martina Kusnirova, eran tiroteados en su propia casa. Y la semana pasada, aparecía violada y degollada en Bulgaria la presentadora de televisión Viktoria Marinova.

“La opinión pública de varios países europeos empieza a preguntarse en qué tipo de sociedades vamos a vivir”, señala sin disimular su inquietud Scott Grieffen, director adjunto del International Press Institute (IPI), una asociación de profesionales del sector procedentes de más de 100 países y con sede en Viena.

El móvil del crimen en Bulgaria sigue sin aclararse. Pero las alertas se dispararon porque una semana antes, Marinova se había hecho eco de una investigación sobre un caso de corrupción relacionado con los fondos estructurales de la UE. El reportaje se había realizado con ayuda del programa IJ4EU del Parlamento Europeo de apoyo al periodismo de investigación, gestionado, precisamente, por el IPI.

El director adjunto de este instituto lo reconoce. “Estamos extremadamente preocupados”. “Antes”, añade Grieffen, “los asesinatos de periodistas ocurrían en lugares como México, Afganistán o Filipinas. Ahora se cometen en países de la UE, lo cual no había ocurrido desde hace años”.

Este inquietante diagnóstico lo corroboran en el Centro para el pluralismo y la libertad de medios (CMPF) del Instituto Europeo Universitario (EUI), con sede en Florencia. “Nuestra investigación y nuestros análisis describen una situación cada vez más alarmante para los periodistas en la mayoría de los países”, apunta Elda Brogi, coordinadora científica del CMPF. Las causas del deterioro de la libertad de prensa en Europa parecen más difíciles de rastrear, pero Brogi da algunas pistas. Los análisis de su centro evalúan los riesgos para el pluralismo de los medios, en Europa y fuera de Europa, sobre la base de una serie de indicadores, legales, económicos y sociopolíticos. Y el retrato que sale tras pasar ese tamiz presenta unos rasgos bastante espantosos. “Los periodistas trabajan cada vez en peores condiciones, lo cual les expone a presiones exteriores, al mismo tiempo que afrontan todo tipo de amenazas, físicas y online, procedentes de ciudadanos, políticos y el crimen organizado”, enumera Brogi.

“¿Será que los periodistas están indagando en temas más sensibles?”, se pregunta Grieffen. Ese era el caso de Kuciak, que a sus 27 años se convirtió en el primer periodista asesinado en Eslovaquia desde la independencia del país en 1993 tras publicar varios artículos sobre presuntas relaciones de la mafia italiana con el Gobierno. Preparaba un artículo que vinculaba directamente con la corrupción al entonces primer ministro, el socialista Robert Fico. Jamás podrá terminarlo.

En el caso de Daphne Caruana las investigaciones se remontaban años atrás, pero su asesinato se ha producido en medio de la creciente oleada que cuestiona a los medios de comunicación y mina su credibilidad.

Esa corriente, impulsada por Donald Trump, ha saltado el Atlántico. Y se ha entreverado con los asesinatos impunes de periodistas acontecidos en Rusia y países bajo influencia de Moscú. La mezcla de ambas tendencias en suelo europeo ha derivado en un cóctel letal que golpea a varios países, en particular, a los más vulnerables. “En los países con un Estado de derecho frágil”, advierte Grieffen, “hay gente que cree estar por encima del sistema judicial o que se siente suficientemente protegido como para pensar que pueden cometer un crimen con impunidad”.

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