Un 30% escucha la radio en diferido o en podcast. En 2017 era un 20%, según un estudio de la AIMC

El auge de la radio por Internet: un 46% de los internautas españoles la escucha ‘online’

Un 30% escucha la radio en diferido o en podcast. En 2017 era un 20%, según un estudio de la AIMC
Una usuaria escucha con su móvil un 'podcast' de la Cadena SER. Bernardo Pérez

Un 30% escucha la radio en diferido o en podcast. En 2017 era un 20%, según un estudio de la AIMC

En tiempos de televisión a la carta, con las plataformas de streaming y las diferentes ofertas para ver la programación bajo demanda y con los aparatos grabadores de las operadoras y la posibilidad de ver las emisiones de los siete días anteriores, en la radio el fenómeno se traslada poco a poco a la posibilidad de escuchar los programas en diferido o a través de podcast.

En el último año, un 46,2% de los internautas españoles ha escuchado la radio a través de Internet, según un estudio de la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación (AIMC). Y el consumo de podcast o escuchas en diferido ha aumentado hasta el 30,2%, cuatro puntos más respecto al año anterior y casi diez respecto a 2017, primera vez que AIMC hizo un panel de este tipo.

De los que escuchan los programas en diferido, casi la mitad, un 40% de ellos, lo hace de forma directa a través de la página web de la emisora y un 17,9% usa la aplicación oficial de la cadena. Un 36,6% se descarga el contenido en podcast para escucharlo en otro momento, lo que supone ocho puntos más que el dato obtenido en 2018.El resto del porcentaje se lo reparten los agregadores o aplicaciones que permiten escuchar varias cadenas de radio y los enlaces ofrecidos en las redes sociales.

Un 75% de los casi dos mil internautas entrevistados para el estudio por AIMC declara ser oyente de radio, en especial en la franja matinal entre las 6 y las 10 de la mañana (44,8%). La siguiente franja con más oyentes es entre las 10 y las 13 horas (27%). Por la tarde, el horario más escuchado es entre las 16 y las 20 horas (22,6%).

Para escuchar la radio a través de Internet, los internatuas prefieren sus teléfonos móviles inteligentes por delante de los ordenadores portátiles, los de sobremesa y las tabletas. Un 96% de los internautas declara tener Smartphone y un 68% de ellos indica disponer de sintonizador de FM en él, pero solo un 13% dicen haber haber escuchado la radio a través.

Una de las novedades este año en el estudio es la inclusión de preguntas sobre altavoces inteligentes. Solo el 7,4% de los encuestados afirma disponer de uno en casa, pero el 41% de esos admiten que lo han usado para escuchar la radio.

El coche se mantiene un año más como el lugar preferido para escuchar la radio, según AIMC. Un 863% usa el sintonizador de radio clásico y los dispositivos externos enlazados al coche, como los móviles, le comen terreno a los reproductores de CDs. Los primeros han subido en dos años del 15,3% al 17,2 y los discos han bajado del 39,3% al 28,1%.

La UE acuerda la reforma del ‘copyright’ pese a la ofensiva de los gigantes de Internet

La UE acuerda la reforma del ‘copyright’ pese a la ofensiva de los gigantes de Internet

Álvaro Sánchez – Tommaso Koch – Elpais.com – 15/02/2019

La UE acuerda la reforma del ‘copyright’ pese a la ofensiva de los gigantes de Internet

La carrera de obstáculos en que se ha convertido la aprobación de la directiva de derechos de autor supera una nueva valla. La UE acuerda la reforma del ‘copyright’ pese a la ofensiva de los gigantes de Internet. Portales como YouTube deberán controlar el contenido que alojan y dar una remuneración justa a los creadores.

La carrera de obstáculos en que se ha convertido la aprobación de la directiva de derechos de autor supera una nueva valla. Las negociaciones a tres bandas entre Comisión Europea, Parlamento y Estados miembros terminaron este miércoles, al filo de las 20.20 de la tarde, después de tres días de discusiones —y meses de debates previos—, con un acuerdo que permite seguir adelante con la tramitación de la polémica ley. El texto recoge el derecho de los dueños de los contenidos a recibir una remuneración justa por el uso de sus obras en la Red, y obliga a plataformas como YouTube a conseguir licencias de los creadores o, en su ausencia, a usar medidas para controlar previamente el material que los usuarios comparten. La normativa enfrenta a creadores, editores de prensa y empresas culturales con catedráticos, activistas y gigantes como Google y Facebook. Todavía no se ha dicho la última palabra. El documento deberá ser votado en el Parlamento Europeo y refrendado por los Veintiocho.

Los dos bandos, aparentemente irreconciliables, chocan en un debate tan ideológico como económico que ha movilizado a los lobbies y más de dos años después de su inicio ha derivado en emocional y bronco: no han faltado amenazas de muerte, augurios apocalípticos sobre el fin de la libertad en Internet y toneladas de spam en los correos electrónicos de los eurodiputados. Varios de ellos reconocen que es el asunto más polémico y duro que el Parlamento haya tratado en años. Los furiosos encontronazos discurren sobre todo en torno a dos artículos, el 11 y el 13. El argumento central de los partidarios de modificar la anquilosada directiva europea, concebida en 2001, cuando los móviles no eran inteligentes y nadie los consultaba cada 10 minutos, es que las tecnológicas ganan una ingente cantidad de dinero en publicidad dando acceso a obras creativas de terceros, y esos ingresos no se comparten con sus autores como deben. Enfrente, sus críticos alertan de la muerte de Internet tal y como se conoce hasta ahora y la legalización de la censura preventiva.

Los autodenominados defensores de los creadores son favorables a que agregadores de noticias como Google News paguen a periódicos y revistas si reproducen fragmentos de publicaciones de sus medios: para ello, el artículo 11 otorga a los editores de prensa un derecho a conceder licencias a estas plataformas por usar sus obras. Las compañías informativas ven en la norma una fuente de ingresos adicional en medio de la crisis del sector. «Es un paso enorme para los creativos europeos y para proteger la calidad del periodismo independiente», ha celebrado el eurodiputado popular Axel Voss, ponente de la iniciativa.

Google responde que la imposición puede acabar siendo contraproducente para los medios: según un estudio publicado por la multinacional americana la semana pasada, el tráfico de las webs de noticias caería un 45% de salir adelante la norma. Google News amenaza incluso con dejar Europa, como ya hizo con España tras la aprobación de una norma parecida. El texto, eso sí, solo afecta a agregadores de noticias y fragmentos de artículos: el enlace está a salvo, así como los usuarios que quieran compartir contenidos. La Comisión Europea ha destacado que los periodistas se beneficiarán de los beneficios generados por sus publicaciones. En el otro bando, en cambio, se señala que acabará beneficiando únicamente a los editores y no a los periodistas.

Pero sobre todo las miradas se han centrado en el artículo 13. Dicho apartado recoge que los portales que almacenan, optimizan y difunden contenidos de usuarios con fines comerciales (como YouTube) se responsabilicen de lo que los internautas suban. Por ahora se les consideraba puertos seguros: es decir, solo están obligadas a un control a posteriori, cuando se les advierte de una violación del copyright. La directiva pretende forzar estos portales a negociar con los creadores y, si finalmente no hay acuerdo, por lo menos a realizar el «máximo esfuerzo» y tomar medidas antipiratería. Los críticos sin embargo creen que eso se traduce en filtros previos que multiplicarían la censura y el poder de estas plataformas, castigando a los internautas, además de suponer un coste que solo los colosos como YouTube pueden asumir. Aunque la propia norma impone «mecanismos de reclamación y reparación» eficaces para las eventuales quejas de los usuarios y que una «revisión humana» se encargue de resolver las controversias.  

En un principio, Francia y Alemania discrepaban acerca de su alcance. París quería que todas las compañías lo implementaran, independientemente de su tamaño. Berlín era más flexible y pedía exenciones para las pequeñas empresas. Finalmente quedarán excluidos aquellos portales con menos de tres años de actividad, ingresos inferiores a 10 millones y que no alcancen los cinco millones de usuarios. La norma contempla también excepciones explícitas para la enseñanza online, la investigación, enciclopedias, entidades dedicadas a la preservación del patrimonio cultural y usos como la sátira (lo que protegería GiFs o memes).

Para YouTube, si no se suaviza el artículo, se pondrá en riesgo su actual modelo. La empresa recuerda que solo en el último año ha pagado a los titulares de derechos 800 millones de euros en Europa. «Las compañías que actúan adecuadamente, ayudando a los propietarios de derechos a identificar y controlar el uso que se hace de su contenido, no deberían ser responsables de aquello que suben los usuarios, como tampoco lo es una compañía telefónica del contenido de las conversaciones que se tienen por teléfono», defendió Marco Pancini responsable de Asuntos Públicos de YouTube en Europa, Oriente Medio y África, en una tribuna publicada en este diario a comienzos de mes.

El proceso avanza a contrarreloj, y si sufre algún tropiezo en el camino, corre el riesgo de descarrilar ante la cercanía de las elecciones europeas del 26 de mayo. En los últimos meses se han ido quemando etapas. El pasado septiembre, el Europarlamento aprobó seguir adelante con la reforma -algo que los mismos diputados habían rechazado pocos meses antes- y empezar la negociación con Consejo y Comisión. A mediados de enero, las diferencias entre Francia y Alemania paralizaron temporalmente su tramitación. La semana pasada ambas potencias desbloquearon el pacto. Y este viernes 20 países — todos menos Italia, Polonia, Holanda, Suecia, Finlandia, Luxemburgo, Malta y Eslovaquia, que seguían reticentes— le dieron luz verde. España se alineó con la propuesta franco-alemana, y ha empujado para que en las negociaciones con la Eurocámara se mejoren las condiciones de los titulares de derechos de autor.

Las esperanzas de sus opositores se centran ahora en conseguir una mayoría parlamentaria capaz de modificar los artículos más polémicos o, de no ser posible, de paralizar la norma en el pleno que se celebrará en marzo o abril. Para lograrlo deben convencer a un amplio número de diputados de que el nuevo documento empeora ostensiblemente el anterior, dado que la reforma fue apoyada en la última votación por 438 diputados, con solo 226 en contra y 39 abstenciones. Y deben hacerlo a toda prisa. Al menos en eso, todos los bandos comparten el mismo problema: ya no queda tiempo para nadie.

El futuro de los medios pasará por internet si se cobra por los contenidos, aunque le queda vida al papel

El futuro de los medios pasará por internet si se cobra por los contenidos, aunque le queda vida al papel

Fuente: Fape.es | 24 julio, 2018

El futuro de los medios pasará por internet si se cobra por los contenidos, aunque le queda vida al papel

El vicepresidente primero de la FAPE, Aurelio Martín, ha hecho un repaso de la situación que afronta el periodismo en España durante su intervención en el curso de la Universidad de verano para intérpretes del Parlamento Europeo.

Los medios de comunicación españoles se mantienen en crisis y su futuro, aún incierto, podría pasar por internet siempre que se cobre por los contenidos, aunque el papel le queda vida siempre que impere la calidad.  Así lo ha afirmado el vicepresidente primero de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE)Aurelio Martín, en su intervención en el curso de la Universidad de Verano para Intérpretes de diversas entidades dependientes del Parlamento Europeo.  

En la sede de la Oficina del Parlamento Europeo en Madrid, Martín ha descrito un panorama un tanto oscuro debido a la reciente crisis económica, la adaptación de los medios al tsunami digital, la deriva bajista de la publicidad y de circulación, en el caso del papel, y el acaparamiento de la misma por parte de Google y Facebook, entre otros.

No es ajena a los problemas, a su juicio, la desinformación desbocada en redes sociales o  la práctica desaparición de los editores, lo que colocan a la industria de los medios en España y, en general en el mundo, con escasas excepciones, en una situación «en la que sobrevivir ya es un éxito”.  Y si la industria ha ido mal, ha añadido, “quienes han padecido las consecuencias han sido los 12.000 periodistas que han perdido su empleo en los últimos 10 años”.

En el transcurso del curso para traductores en español de las instituciones europeas, el vicepresidente de la FAPE ha explicado cómo la profesión está inmersa en una grave crisis de reestructuración y transformación interna, al igual que de credibilidad y de descrédito como consecuencia, entre otras causas, de la imparable digitalización a la que el sector se ha adaptado y sigue adaptándose a marchas forzadas y de la monumental humareda de desinformación (fake news) en la que vive la sociedad así como de la sobreinformación existente.

José Antonio Sánchez Martínez, coordinador de la Universidad de Verano para Intérpretes en la Oficina del Parlamento Europeo de Madrid (izquierda), junto al vicepresidente primero de la FAPE, Aurelio Martín
José Antonio Sánchez Martínez, coordinador de la Universidad de Verano para Intérpretes en la Oficina del Parlamento Europeo de Madrid (izquierda), junto al vicepresidente primero de la FAPE, Aurelio Martín

“Hay datos positivos, claro está, y medios de comunicación y profesionales responsables y confiables, pero tanto unos como otros, están enfrentados hoy y ahora, tanto en España como en todo el mundo, al decisivo reto de cómo financiar el periodismo”, ha dicho. Para Martín, en la solución de este reto serán básicos el compromiso con la ética y las buenas prácticas de editores y periodistas y el compromiso de la sociedad para formar unos medios de comunicación sólidos que refuercen la democracia, con una visión crítica para defenderse de las fuertes corrientes de bulos y falsedades en redes sociales.

Aurelio Martín ha señalado en su intervención al paro como el primer problema para la profesión, seguido por la precariedad laboral, las condiciones en que se trabaja y la independencia o las presiones que se reciben.

En su análisis del sector, ha abordado también cuestiones como el abultado número de periodistas que hay en España, con unos 6.000 nuevos graduados al año, entre periodismo y comunicación audiovisual; el papel de la mujer en las redacciones, figurando entre los salarios más bajos, y en los puestos directivos de los medios, donde son clara minoría; el aumento del número de autónomos, con una media de ingresos que no supera los 1.000 euros al mes; la desinformación (‘fake news’); y la actual situación de la prensa diaria, cuya difusión ha caído un 44% desde 2007.

Mientras, la facturación de la televisión sigue al alza, encabezada por la televisión de pago; ha vuelto a subir la inversión publicitaria en la radio, tras los años de la crisis; las revistas siguen descendiendo en ventas e ingresos publicitarios; y de los medios digitales, cuya expansión está alterando profundamente las formas de consumo de información en España, son pocos los que equilibran presupuesto u obtienen beneficios.